HARLEY DAVIDSON ULTRA CLASSIC ELECTRA GLIDE

“Business Class”
Hay muchas maneras de entender la moto, una de ellas, quizás la mas romántica, es como ese vehículo capaz de llevarnos a destinos lejanos de una manera distinta, sobre dos ruedas. Para estos soñadores, Harley Davidson lleva desde hace décadas ofreciendo su Electra Glide: una mezcla de confort, lujo y sobretodo de mucho carácter.
El modelo Ultra Classic de Electra Glide es el más genuino de todos los que componen la familia de las Touring de la marca americana. Tiene una imagen que se ha mantenido fiel desde los 60, siendo la moto de innumerables policías y escoltas oficiales, como el caso de nuestra Guardia Real. Pero además ha sido la moto turística elegida por miles de motoristas de todo el mundo a lo largo de todos estos años.
La razón es que es una auténtica devoradora de millas: es cómoda, tanto para el conductor como para el acompañante, con un gran carenado, diseñado en 1969 por el recientemente jubilado Sr. Willie G. Davidson; monta un amplísimo set de maletas compuesto por dos laterales de 64 litros de capacidad y un tourpack en el que se pueden alojar sin problemas dos cascos integrales; a esto hay que sumarle su soberbio motor de 103 pulgadas, que se encarga de darle el 80% del alma a la moto. Pero vamos a entrar en detalles.
El tamaño cuenta.
Como ya hemos mencionado, el tamaño del propulsor de la Ultra Classic es bestial: 1.690cc, divididos en dos cilindros calados a 45º, con radiador de aceite integrado, sistema de varillas y doble árbol de levas. Se trata del modelo Twin Cam, con inyección electrónica secuencial de combustible y cambio de 6 marchas. Las 5 primeras te permiten prácticamente circular por debajo de las 1.000 vueltas sin problemas, con un golpe de gas, el motor despierta sin apenas toser y se pone en marcha, esto es gracias al inmenso par/motor de este bicilíndrico, 134Nm a tan solo 3.500rpm. En cuanto a la sexta, es para usar en grandes carreteras, donde consigue relajar el motor al máximo, logrando arañarle algunos céntimos al consumo, cuando la tenemos engranada, nos avisa un chivato en el cuenta-kilómetros. 
Otro detalle que nos gustó, es el uso de una correa para la transmisión secundaria, sin apenas mantenimiento, salvo cuando hay que cambiarla, es una buena opción para una moto que se entiende creada para hacer largos viajes, el único pero, es que hace algo de ruido en las retenciones.
Un cuadro a la altura.
Esta Touring, como sus hermanas, recibe un chasis doble-cuna que se reformó totalmente en el 2009: está fabricado en acero y monta una amortiguación neumática compuesta por dos amortiguadores colocados de manera tradicional y un compresor de gas instalado entre las dos maletas para poder ajustarlo y adaptar la amortiguación a nuestro gusto.
Durante los kilómetros que recorrimos, pudimos comprobar que este bastidor tiene un comportamiento impecable. Para una moto de estas características, que en marcha, con sus maletas llenas, acompañante y el que habla, debía rondar los 550kg tuvimos en todo momento una sensación de aplomo y control que nos sorprendió gratamente. Buena parte de este buen feeling lo dan sus neumáticos, los Dunlop Multi-Tread, con distintas zonas de degradación y medidas: 130/80 17 y 180/65 16, que van montados sobre llantas en fundición de aluminio, con opción de montar unas de radios, que son frenadas por pinzas Brembo de cuatro pistones, con dos unidades apoyadas por un sistema de ABS delante y otra detrás.
Mucho confort.
A las ya mencionadas maletas y pantalla, hay que sumar: unas plataformas, tanto para conductor como para acompañante, con una superficie de goma para amortiguar las vibraciones que se escapan de los silenblock del chasis y un asiento “touring” de dos alturas, realmente cómodo, que incluye un auténtico sofá para el pasajero, con un respaldo y soportes en la zona lumbar que invitan a tomar una buena siesta. También debemos mencionar el increíble sistema de sonido Premium firmado por Harman/Kardon, con dos bafles y 20W por canal que monta esta Harley, con radio AM/FM y reproductor de CD y MP3. Esta pasada de equipo de audio, es fácilmente gestionable desde una piña del manillar y su sonido se adapta la velocidad a la que circulamos. Si la moto ya es llamativa circulando por cualquier boulevard con solo el acompasado sonido de sus pistonadas, con los Black Crowes a todo trapo, te convertirás en el foco de todas las miradas.
Otro gadget del que se benefició mi muñeca, acostumbrada a puños de acelerador con menos recorrido y diámetro, fue el “Cruise-control”, con él, en las largas rectas, pudimos darle un descanso a dicha zona, mientras disfrutábamos del paisaje.
The trip.
En pleno otoño, saliendo de Madrid y con unas previsiones meteorológicas nefastas para los siguientes días, la única opción, de hacer un buen número de kilómetros, era ir en dirección a la costa levantina, a la California Ibérica.
Durante el viaje de ida, mientras me hacía al volumen de la moto, que lo tiene, disfrute de una buena temperatura y de la ausencia de precipitaciones. Salí de noche, aprovechando la buena protección aerodinámica que ofrece esta “Touring”, los tres faros delanteros y su capacidad lumínica. Durante las primeras horas, mientras amanecía frente a nosotros, los kilómetros fueron cayendo, con apenas dos paradas para repostar, tomar un café e hidratarnos un poco. Tras 350km, entramos en la Comunidad Valenciana, y allí decidimos abandonar la autopista y utilizar la red secundaria de nuestras abandonadas carreteras. En este entorno “hostil”, pudimos comprobar que esta Harley se comporta de una manera más que aceptable, su lanzamiento de horquilla, de tan solo 26º, disimula su exceso de peso, además la retención que ofrece su propulsor, bien usado, y trabajando un poco las trazadas, te permite disfrutar de este tipo de vías. Pero llegaron los núcleos urbanos… y no, la Ultra Classic, se hace difícil, entre atascos turísticos y semáforos, llega a ser incordiante, su frontal pesa mucho, y aunque tiene algunas soluciones dignas de mencionar, como quedarse a un solo cilindro en los atascos prolongados, para que no suframos el calor de su motor, es una moto difícil para no iniciados y especialmente indicada para motoristas con experiencia, que vengan de otros custom “gordos” y que perdonen esta “torpeza” en vías urbanas a cambio de sus muy buenas cualidades ruteras y estéticas. Aun así, puedo decir, que tras una semana a sus mandos, mientras rodaba tranquilamente para devolverla al concesionario, me pareció mucho más ágil que seis días antes: puede ser un problema de adaptación o de no valorar en su justa medida lo que tenemos, sea lo que sea, aunque la echaré de menos… pesa lo suyo.
Volviendo a la prueba, tras unos días de circular por paseos marítimos, siendo la envidia del personal, llegó el momento de volver a casa. Como ya he comentado en otras ocasiones, en las condiciones adversas, es cuando conoces a tu pareja de baile, y la Ultra Classic es de las mejores motos turísticas con las que me ha tocado bailar el “singin´ in the Rain”. Con un tiempo realmente malo, con trombas de agua que me obligaban a levantarme para mirar por encima de la pantalla y rachas de viento que nos movían de lado a lado, esta HD me dio siempre una sensación de seguridad, difícil de encontrar: nos protegió del agua que caía a mares, todo lo que puede hacerlo una moto, y nos devolvió a casa con todo nuestro equipaje seco y ordenado. Todo esto con un consumo medio entorno a los seis litros; con puntas de velocidad superiores a los 160 kilómetros por hora; una comodidad envidiable y un plus de exclusividad que solo nos puede dar una Electra Glide de la Motor Company… Esto si que es viajar en primera clase.