Hogbitz Café Racer


Café americano.
Desde su taller de madera en la campiña de Essex, zona agrícola a las puertas de Londres, Brian Udall nos presenta su personal tributo a la cultura Ton-Up, de la que participó en su juventud hasta que Harley se cruzo en su vida.

Hogbitz Café Racer

Hogbitz, que es como se llama su negocio, tiene en su catálogo de piezas dedicado a las motos de “la Company” un guiño en forma de Kit para poder fabricar nosotros mismos una auténtica Cafe-racer con una Sportster. Todo comenzó con la fabricación de un modelo al que siguió otro y que dio pie a la idea de crear bajo pedido motos a partir de Sportster de segunda mano, preferiblemente la 883R por su doble disco delantero.

Hogbitz Café Racer

Ante la facilidad de montaje de las piezas creadas se decidió venderlas por separado para que los “manitas” se pudieran meter en faena. Así las únicas dificultades que presenta  el montaje son unas pequeñas adaptaciones que hay que hacer en el chasis, tanto para poder acoger el precioso depósito de fibra, al estilo de los montados en las Manx de Norton, como para el corto colín con asiento monoplaza…¿Que esperabais?¿Poder llevar compañera?… ¡Esto es una Cafe racer! Volviendo a la descripción de esta coqueta anglo-americana diremos que nos dan tres opciones de escape, las tres son 2 en 1, la más deportiva está firmada por Supertrapp, mientras que las otras dos son de un corte más retro.

Hogbitz Café Racer

Destacables son y aportan parte de su personalidad al conjunto los mandos retrasados de la prestigiosa marca LSL y los semi-manillares, en aluminio o negro, que nos permitirán una posición más deportiva. También nos proponen, para que la moto se aguante mejor por lo negro, unos neumáticos Avon Roadracer de medidas 110/80 y 130/80  montados sobre unas llantas de radios de la marca Morad. Con todo esto y una larga lista de pequeños detalles decorativos con aires de antaño, como puños, retrovisores anclados al final del manillar, intermitentes o el eterno faro trasero Lucas, podremos conseguir un auténtico bellezón en negro y cromo que creará envidias dentro de cualquier “Perfecto” tachuelado que se precie.

Hogbitz Café Racer

La otra opción es contactar con el bueno de Brian y que por unos 9.000€ nos la fabrique a nuestro gusto, eso si siempre teniendo los pies en el suelo y no dejándonos convencer con las posibilidades a nivel motor que nos paseará por la narices, al fin y al cabo este “cincuentón largo” sigue corriendo el británico de dragster y sabe con que tentarnos… un kit de 1600cc y 105cv ¿quizás?

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