La nueva Honda CB1000F es una naked de corte clásico, creada a partir de la Hornet. Una moto que rinde homenaje a las CB750F y CB900F de los ochenta y en particular la moto con la que competía en el AMA Superbikes el gran “Fast” Freddie.

Freddie Spencer
Hace ya algunas décadas, el Campeonato del Mundo de Velocidad, en lo que a las grandes cilindradas se refiere, disfrutó de la llegada de una generación de pilotos americanos que cambiaron la forma de ver este deporte. Muchos de ellos venían de foguearse en el competido Campeonato AMA de Superbikes, donde se corría con motos más o menos de serie. Una de estas motos era la Honda CB750F y su piloto más mediático no era otro que el gran Freddie Spencer. Un binomio que, si bien no consiguieron ningún campeonato doméstico, sí que le regalaron a la marca del Ala Dorada, un triunfo en las prestigiosa Bell 100 Superbike Race celebrada en Daytona en 1982, con una evolución del modelo anterior, la CB900F.
Para este 2026, y en consonancia con las tendencias del mercado, Honda ha presentado un “remake” de aquellos modelos de la década de los ochenta. Se trata de una neoclásica de alta gama, que recrea muy acertadamente la estética de aquellas motos. Una neoclásica creada sobre la plataforma de la Hornet de 1.000 cc. Y debidamente adaptada a un uso más tranquilo y sosegado, donde la apariencia cuenta mucho más que las prestaciones puras y duras. Pasemos a conocer la nueva Honda CB1000F.

Cuatro en línea
Como no podía ser de otra manera, para la nueva Honda CB1000F se ha optado por un motor de cuatro cilindros en línea DOHC. Más concretamente en una evolución del montado hace algunos años en las Fireblade de 1.000 CC y que equipan las Hornet de última generación. Este propulsor ha recibido algunos cambios para adaptarse a las necesidades de un modelo como este, principalmente en su admisión. Que ha sido rediseñada para mejorar su respuesta por debajo de las 6.000 vueltas. Priorizando así la entrega a medio y bajo régimen, obteniendo una conducción más relajada.
Con todo ello, las prestaciones que se consiguen son unos aprovechables 122 caballos de potencia a 9.000 rpm; Junto con un par motor máximo de 103 Nm, a mil giros menos. Más que suficiente para una neoclásica como esta, con un peso en orden de marcha de 214 kilos. Y que disfruta de un suave embrague anti-rebote, que evita las retenciones del freno motor en las reducciones más bruscas de lo normal; y un evocador sonido, proveniente de su sistema de escape 4-2-1, con un silenciador tipo megáfono cromado.

Neoclásica
Antes de seguir, queremos remarcar, que la Honda CB1000F 2026 es una auténtica neoclásica. Decimos esto, porque una moto que participe de esta denominación también tiene que cumplir con la primera parte del término, incluyendo soluciones actuales que ayuden a una conducción cómoda y segura, propia de los estándares actuales.
En este sentido, esta japonesa incluye una electrónica de primer nivel, donde todo gira alrededor de su unidad de medición inercial de seis ejes y un acelerador electrónico (Throttle By Wire). Gracias a ambos, tenemos cinco modos de conducción, tres prestablecidos (standard, sport y rain) y dos personalizables. Que combinan distintos rangos de entrega de potencia, freno motor, control de tracción (HSTC) y sistema anti-wheelie. Todo ello seleccionable desde la botonera del lado izquierdo del manillar.

Diamante
Como os decíamos, esta Honda está creada a partir de la plataforma de las CB1000 Hornet. Esto se hace especialmente evidente en su parte ciclo. Empezando por el chasis, donde ambos modelos comparten un doble viga de acero, tipo “diamante”. Lo que no se repite en el caso del subchasis, donde en la CB1000F tenemos uno de mayor tamaño para ofrecer más espacio al acompañante. Vuelven a repetirse las similitudes en sus suspensiones, frenos y ruedas. Las primeras son unas Showa regulables, que están compuestas por una horquilla invertida SFF-BP, con barras de 41 mm; y un amortiguador con sistema Pro-Link, que actúa sobre un basculante asimétrico de aluminio fundido.
Respecto a las ruedas, las dos motos llevan unas llantas de aluminio fundido de 17 pulgadas, con un diseño de cinco brazos en “Y”, inspirado en las hyper-deportivas de la marca. A las que acompañan unos neumáticos de medidas; 120/70 y 180/55. Y a las que se encargan de frenar dos pinzas radiales de cuatro pistones y discos de 310 mm, en el tren delantero; y una axial de un único pistón, para disco de 240 mm, en el trasero. Todo ello firmado por Nissin e incluyendo un sistema ABS sensible al ángulo de inclinación. Como podéis ver, todo muy solvente.

En pareja
Un detalle que mencionábamos antes y que era propio de las motos de producción de los ochenta era la capacidad de ser disfrutada en pareja. Esto se observa claramente en su mullido asiento corrido. Que gracias a su sección central más estrecha deja la altura al suelo en tan solo 795 mm. Permitiendo al conductor disfrutar también de la experiencia de compartir.
Siguiendo con las cotas de esta moto, deciros que su distancia entre ejes es de 1.455 mm, la misma que la más deportiva Hornet. Y que su peso solo supera en 3 kilos a esta. Lo que evidencia sus capacidades dinámicas. Además, gracias a sus 16 litros de capacidad de depósito y un consumo más que controlado, de apenas 5,6 litros cada 100 kilómetros, se pueden recorrer hasta 280 km sin repostar. Lo que permite realizar con cierta solvencia viajes de media distancia. Todo ello, nos pone ante una modelo realmente polivalente, a pesar de su estética retro.

Conectividad
Retomando el tema de los estándares actuales, la nueva Honda CB1000F apuesta por la conectividad y otras soluciones propias de los modelos más modernos. Así, este modelo dispone de una pantalla TFT de 5 pulgada, a través de la cual podemos disfrutar de un cómodo navegador paso a paso; o usando un intercomunicador con tecnología Bluetooth, instalado en nuestro casco, realizar llamadas o escuchar música. Todo ello gracias a la App de Honda RoadSync.
Otras ”pijadillas” de esas a las que nos estamos acostumbrando y que dispone esta moto son el arranque de proximidad, es decir sin tener que meter la llave, el denominado Honda Smart Key. Con el cual, solo tendremos que pulsar el interruptor situado en la tija superior. Y otra un poco más seria y que me gusta especialmente: la función “Emergency Stop Signal” (ESS) que tienen los intermitentes. Que activan las luces de emergencia emitiendo un parpadeo en caso de una frenada brusca.

Regreso a los ochenta
Para ir acabando, vamos a centrarnos en la estética de esta neoclásica. Como reza el subtítulo de esta entrada, esta moto supone un regreso a los ochenta. Ofreciendo unas líneas limpias y fluidas, que van desde el depósito de gasolina hasta el colín, pasando por sus paneles laterales y asiento corrido. Que se combinan con detalles muy vintage, como los colectores y el silencioso del sistema de escape cromados; y su gran faro redondo, eso sí con tecnología Led, junto al que encontramos dos claxons a cada lado. Además, el uso de unos gráficos muy similares a los que llevaban las CB750F y CB900F de aquella época, aumentan considerablemente ese aire ochentero que impregna este modelo.

Otro aspecto interesante a nivel estético son las tres opciones de colores que nos ofrece Honda para este 2026. Una es en negro, con una banda de color gris y filetes en rojo; y dos en gris metalizado, en las que varía el color de la franja que recorre toda la moto, que puede ser gris o azul. Además, para aquellos a los que nos gusta la velocidad, está disponible un pack denominado Sport, que junto a una rejilla para el radiador, un tapón de aluminio para el aceite, un protector anticaída y una evocadora cúpula, tenemos un imprescindible Quickshifter… ¿Se puede pedir más?

