La Thunderbike Knuckledust es la transformación de una Harley-Davidson Low Rider ST, que combina una impactante decoración, inspirada en el mundo de las carreras; con un buen número de piezas de altísima calidad de este fabricante alemán.
Fotos: Michael Rauscher (@Glatzzo); modelo: Kim Lara Bergerforth

Thunderbike
Para el que no conozca Thunderbike, deciros que es una empresa alemana con más de treinta años de recorrido, fruto del amor de Andreas Bergerforth, su fundador, por las Harley-Davidson. Este negocio, que empezó siendo un pequeño taller situado en la región de Düsseldorf, cerca de la frontera con Países Bajos, se ha convertido gracias al buen hacer de su equipo en toda una referencia en el sector. Donde tienen cabida un concesionario oficial de la MoCo; un exquisito fabricante de piezas; y cómo no, un reputado taller de customización. Que disfruta de un volumen de trabajo que más les gustaría a muchos transformadores de los Estados Unidos.

M8
Como habréis podido imaginar por los gráficos que aparecen en ambas alforjas de esta moto, el motor que monta no es otro que el Milwaukee-Eight 117. Un V-Twin de 1.923 cc, que entrega una potencia máxima de103 CV a 5.250 giros. Junto a un par motor de 169 Nm a 3.500 vueltas. Para este proyecto, se ha decidido mantener su eficiente filtro de aire Heavy Breather, al que se han unido un sistema de escape 2 en 1 en negro, con sonido ajustable electrónicamente, de Jekill & Hyde; y un embrague hidráulico proporcionado por Müller Motorcycles, que reduce el esfuerzo al accionarlo en un 45%.
Ya en clave puramente estética, este propulsor combina una base en negro; con el aleteado pulido de sus cilindros; y detalles hechos en pintura en polvo, en el clásico naranja Harley-Davidson, en elementos como las tapas de balancines o los taqués. Un color que se repite en los cables de encendido, que por cierto son de Screamin´Eagle.

21 / 18
Uno de los apartados donde más cambios hay en la Thunderbike Knuckledust, respecto al modelo original, es en la parte ciclo. Empezando por sus ruedas, donde desde las 19 y 16 pulgadas de las llantas estándar se ha pasado a las 21 y 18, para el tren delantero y trasero respectivamente. Estas preciosas llantas de tres piezas son unas New Digger del catálogo de la propia marca, en las que destaca sobremanera el contraste que hace la tornillería que une el arco exterior con la zona de los radios.

También se dejan ver claramente sobre el negro de las ruedas sus tres pinzas de freno Brembo en color naranja, donde hay que mencionar las dos radiales M4 del tren delantero. Unas piezas que han requerido de adaptadores Pro Performance, para su correcta instalación proporcionados otra vez por la propia casa; como también lo han sido los discos flotantes que las acompañan. Modelo Spoke, de 340 y 292 mm, delante y detrás. Por último, un kit de suspensiones Wilbers Nivomat, completaría el apartado de mejoras en la parte ciclo.

9 / 1
Como buena representante de la estética Club, en la Thunderbike Knuckledust se ha trabajado mucho en su triángulo ergonómico. Así, tenemos un manillar cónico, que pasa desde las 1,25 pulgadas de su sección central a la pulgada de sus extremos, con una anchura total de 830 mm. Recibido sobre unas preciosas torretas de 9 pulgadas de altura con un retroceso de una. Donde encuentra acomodo un soporte perfectamente integrado para la instrumentación.

Un detalle interesante es que se han sustituido los mandos centrales por unos avanzados fabricados mediante CNC para los pies. Firmados por Thunderbikes, con un elegante acabado satinado, que van rematados en sus extremos por unos tapones modelo Base en el mismo color, pero con acabado perforado. Todo ello a juego con los puños del manillar, también mecanizados a partir de un bloque de aluminio. Y para cerrar el triángulo, un imprescindible, un asiento a dos alturas Saddlemen Pro SDS Performance Gripper, con un bonito patrón de rombos.

3 en 1
Sin querer extenderme demasiado, voy a hacer un pequeño repaso de los detalles que más me gustan de esta moto. Entre los provenientes de su propio catálogo, tenemos la combinación de un soporte para la matrícula e intermitentes 3 en 1, que reubica la posición de esta y sustituye el faro trasero, dejando esta zona mucho más limpia y elegante; o la polea de la transmisión, con el mismo diseño que las llantas. Ya entre los externos, me han llamado la atención los minúsculos intermitentes delanteros, Kellermann Bullet 1000; el parabrisas satinado de Klock Werks, con su biselado exterior; y cómo no, los retrovisores sin cristal de Motogadget.

117
Para acabar y retomando el tema del gráfico de ambas alforjas, esta moto luce una de las decoraciones más bonitas que hemos visto últimamente… y eso que es verde. Este exquisito trabajo inspirado en el mundo de la competición es obra de Ingo Kruse. En él, se combina una base en verde aguamarina claro, con bandas en negro y detalles en naranja y blanco. Todo ello en un acabado satinado, donde encuentramos los logotipos de muchos de los proveedores de esta moto. En definitiva, una impresionante personalización de una Harley-Davidson Low Rider ST que da muestra de la calidad del trabajo hecho en Thunderbike.

