TRIUMPH BONNEVILLE BOBBER TFC

Foto 001 Triumph Bobber TFC

La nueva Bonneville Bobber TFC es una Triumph Factory Custom de la que solo se van a comercializar 750 unidades en todo el mundo. Una neoclásica con unos detalles y una pintura impresionantes y que combina a la perfección nostalgia y tecnología.

Foto 002 Triumph Bobber TFC

Sport

Su motor es el conocido bicilíndrico de 1.200 cc, llamado “High Torque”, que montan las Bonneville “grandes”. Pero con un mapa de inyección más agresivo. Este propulsor proporciona en este modelo 78 CV de potencia máxima, a 6.000 vueltas. Junto a un par motor de 106 Nm a 3.750 rpm. Además, se incluye un nuevo modo de conducción, denominado Sport, que se suma al Road y Rain y al sistema de control de tracción, ya presentes en todas las Bonneville de la misma cilindrada.

Otras peculiaridades propias del motor de la Bonneville Bobber TFC son el juego de emblemas presentes en las distintas tapas existentes. Todos ellos mecanizados y con delicados detalles dorados hechos a mano. Los cuales, van a juego con el color de la cadena del kit de arrastre… Y como remate, un impresionante sistema de escape, 2 en 2, con colectores de acero inoxidable cepillado; y silenciadores negros. con salida biselada y embellecedores en fibra de carbono, del especialista esloveno Akrapovic.

Foto 004 Triumph Bobber TFC

Solo lo mejor

Como buena Triumph Factory Custom, la nueva Bonneville Bobber TFC monta suspensiones Öhlins. Compuestas por una horquilla invertida NIX 30, con barras doradas de 43 mm, cuyos sus ajustes también van anodizados en el mismo color; y un amortiguador trasero, oculto bajo el asiento para recrear la ilusión de un chasis rígido. Evidentemente todo ello ajustable en precarga, compresión y rebote,
Tampoco los frenos decepcionan al más exquisito, ya que se han instalado en el tren delantero dos pinzas radiales monobloque Brembo M50 de cuatro pistones, con discos de 310 mm; y una bomba de accionamiento también radial, modelo MCS, de la misma marca. Y para el tren trasero, una única pinza axial Nissin, con disco de 255 mm.

En cuanto a sus ruedas, como en el resto de las Bobber, estas están compuestas por unas llantas de 36 radios cromados con arcos en color negro. Pero que en la TFC se diferencian, por montar una rueda más alta delante, concretamente de 19 pulgadas, manteniendo la trasera de 16. A las que completan unos neumáticos Metzeler Roadtec 01, de medidas 100/90 y 150/80, en el mismo orden.

Foto 003 Triumph Bobber TFC

Triumph Factory Custom (TFC)

Pasemos ahora a la carrocería de esta británica. Como buen bobber, esta se compone de lo mínimo: un depósito de gasolina, los guardabarros delantero y trasero y las tapas laterales. El primero luce un acabado bitono, también presente en las tapas laterales, que en este caso combina una base en negro brillante con una banda transversal en dorado con un acabado marmoleado en dorado, hecho a mano. En él encontramos también, el logo de la marca a ambos lados; el del modelo, tipo Script, en la parte superior; y junto a él, un tapón de llenado realmente bonito. En el caso de las tapas laterales, el color negro es sustituido por una capa de laca sobre la fibra de carbono, lo mismo que sucede en los soportes del guardabarros delantero.

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Retomando el tema de los guardabarros, estos son metálicos y van pintados también en negro brillante. Debemos destacar el soporte del guardabarros trasero… más vintage imposible; y que el grupo óptico, presente en este, se reduce a dos intermitentes multifunción tipo “bala”.

Por último, dos “chorraditas” de esas que tanto nos gustan. El tapizado en cuero negro de primera calidad del asiento monoplaza, donde aparece el escudo de Triumph grabado; y la firma del artesano que ha pintado la unidad, presente bajo el depósito… Para ello esta moto tiene un precio de 20.495 €.

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Los detalles importan

Siguiendo con el tema “exquisiteces”, este modelo luce un buen número de buenos detalles, de los que nos ha llamado especialmente la atención la tija superior de su horquilla. Una pieza de aluminio mecanizado, con dos texturas diferentes, donde encontramos dos emblemas, uno a cada lado. Uno de ellos, el logo de TFC (Triumph Factory Custom); y el otro, el número de serie de la unidad grabado a mano. Junto a esta, también tenemos una auténtica novedad, que merece mencionar y que diferencia aún más esta TFC del modelo estándar: el uso de semi-manillares. Estos van anclados mediante unos soportes de aluminio macizo, que gracias a su altura proporcionan una posición de conducción más deportiva, pero sin prescindir del confort propio de una moto de este tipo.

Foto 006 Triumph Bobber TFC

Para acabar, sin abandonar el puesto de conducción, tenemos su elegante instrumentación circular. Donde aparece de nuevo el logo de TFC y que está compuesta por un velocímetro analógico; una pequeña pantalla multifunción LCD; y cuatro chivatos para los intermitentes, el punto muerto y las luces largas. Sin duda, todo un guiño al espíritu vintage de este modelo, pero con un toque de tecnología moderna…así es la Triumph Bonneville Bobber TFC.

Foto 008 Triumph Bobber TFC