Solo 130 unidades se van a fabricar de la MV Agusta Brutale 1000 ABT. Una hyper-naked fruto de la colaboración entre la marca de Varese y la alemana ABT Sportsline.

ABT Sportsline
Como os adelantábamos, la nueva MV Agusta Brutale 1000 ABT nace de la colaboración con ABT Sportsline. Una moto, con la que esta empresa alemana, especializada en la creación de componentes deportivos para coches de alta gama, quiere rendir homenaje a la fundación de la fragua con la que todo empezó.
Corría el año 1896, cuando un herrero de Kempten, Johann Baptist Abt, decidía montar su propia fragua. Este hecho, que a primera vista poco tiene que ver con el mundo del Motorsports, desembocaría en 1970 en la creación de ABT Sportsline. Esto fue gracias al papel que desempeñó Johan Abt, que además de piloto y propietario de su propio equipo de carreras, apostó por el desarrollo y comercialización de piezas de carácter deportivo. En la actualidad, bajo la batuta de dos de sus hijos, la firma se ha especializado en mejorar el rendimiento de vehículos del Grupo Volkswagen, tanto para calle como para circuito; y la creación de sus propios coches, con modelos tan notables como el ABT XGT o el ABT Urus Scatenato… de 840 caballos de potencia.

Brutale 1000RR
Antes de profundizar en los aspectos diferenciadores de esta serie limitada, vamos a conocer aquellos que comparte con el modelo del que parte. Que no es otro que la exquisita MV Agusta Brutale 1000RR. Para empezar, el chasis es la combinación de un enrejado de tubos de acero al cromo molibdeno, que ocupan la parte delantera; y dos pletinas de aluminio montadas en la parte trasera, y donde encuentra acomodo un basculante monobrazo, del mismo material. Todo ello pintado en un sobrio color negro brillante.

Junto al mencionado cuadro, tenemos unas llantas de aluminio forjado de 17 pulgadas, sobre las que actúan unas suspensiones con control electrónico, Öhlins EC. Compuestas por una horquilla NIX EC, con barras de 43 mm y tratamiento TiN; un amortiguador TTX, atrás; y un amortiguador de dirección. Sin olvidar, un eficiente equipo de frenos Brembo, con dos pinzas radiales monobloque de cuatro pistones, modelo Stylema, delante; y una axial de dos pistones detrás.

Varese sound machine
También el motor de la MV Agusta Brutale 1000 ABT es similar al del resto de la familia. Un cuatro cilindros en línea con eje contrarrotante, de 998 cc. Que, entrega 201 caballos de potencia máxima a 13.500 vueltas. Con un par motor 116 Nm a 2.500 giros menos. Un propulsor que incluye 16 válvulas radiales de titanio; bielas del mismo material, pero forjado; y árbol de levas con recubrimiento antifricción DLC.
Unas cifras accesibles para los simples mortales, gracias a su eficiente sistema de gestión MVICS 2.1 (Motor & Vehicle Integrated Control System). Que, además de permitir cumplir con la norma Euro5+, es el responsable del buen funcionamiento del completo paquete electrónico que acompaña a este motor. En el que tenemos cuatro modos de conducción: Sport, Race, Rain y Custom, que varían la sensibilidad del acelerador, del ABS Cornering y de los controles de: tracción, elevación de la rueda delantera (FLC) y salida (Launch Control).

Braking Batfly
Hasta aquí, todo más o menos “estándar”. No así, tres detalles que nos hemos dejado en el tintero adrede. Los dos primeros, en la parte ciclo. Uno de ellos serían los discos Braking Batfly, de 320 mm del tren delantero, exclusivos para su uso en pista, y que, gracias a su diseño, disipan mejor el calor acumulado; y el otro, la tapa de fibra de carbono que cubre el lado derecho de la rueda trasera, decorada a juego con el resto de la moto. Por último y en el apartado motor, el escape que se entrega con estas 130 unidades numeradas. Un Arrow tipo Slip-on. con cuatro salidas, fabricado en titanio, que incluye una ECU específica. Que permite aumentar la potencia máxima hasta los 208 caballos con 4.000 rpm.

Textura en panal
Ahora ya sí, en modo exclusividad total, la MV Agusta Brutale 1000 ABT incorpora una serie de elementos de puro lujo que vamos a enumerar. Uno de ellos y quizás el más impresionante, aparte de su decoración que abordaremos más tarde, es su asiento. Un dos piezas, tapizado en Alcántara de color rojo, con un patrón acolchado con textura de panal… ¡impresionante! Decíamos dos piezas, la razón, es que el asiento del acompañante es independiente y se puede sustituir por una tapa de fibra de carbono, pintada con los colores del resto de la carrocería.

Por menciones, pasemos a la carrocería. En ella encontramos, además de las mencionadas tapas de la rueda trasera y del asiento del pasajero, otras diecisiete piezas fabricadas en fibra de carbono, entre las que tenemos: los soportes del guardabarros delantero; las cubiertas de la caja de aire y del soporte del “dashboard”; los conductos de aire internos; los paneles laterales del depósito, de debajo el asiento y del carenado bajo trasero; las cubiertas de los proyectores, del embrague y la caja de cambios; los protectores térmicos; y el impresionante “spolier” delantero… ¡casi nada!

From the Racetrack to the Road
Para acabar, vamos a fijarnos en la decoración de esta moto. Esta combina “Nero Carbonio Metallizzato” y “Rosso Fuoco”, con otras zonas donde la fibra de carbono queda a la vista. Sobre esta base, se han colocado unos gráficos, hechos con calcomanías al agua. Aplicadas manualmente y con ciclos de curado controlados. Sobre las que se ha dado una capa de barniz transparente. Entre estos gráficos destacan dos, uno con la bandera alemana y el lema “From the Racetrack to the Road”; y otro con la italiana y el texto que suele acompañar a las motos de Schiranna: “Motorcycle Art”. Dos frases que dejan claro la filosofía de ambas marcas.
