Solo 2.500 unidades se van a fabricar de la Harley-Davidson Super Glide 2026. Una moto que rinde homenaje a uno de los modelos míticos creado por Willie G. Davidson en 1971 y por qué no, también a las playas que la inspiraron.

Willie G.
No se entendería la razón de la nueva Harley-Davidson Super Glide 2026 sin conocer el modelo que rememora y quién fue su diseñador. Pues bien, este no fue otro que William Godfrey «Willie G.» Davidson, nieto de uno de los fundadores de la MoCo y todo un personaje. Que hasta 2012, año en que se retiró de la primera línea con 79 “tacos”, trabajó en distintos puestos, siempre muy relacionados con el diseño de nuevos modelos. Suyos son las memorables Sportster XLCR (Café Racer) y FXS Low Rider de 1977; así como la moto que hoy nos ocupa, la Super Glide (FX) de 1971.

FX
La FX de 1971, se convirtió en la primera moto customizada de fábrica, una tendencia que sigue hoy presente en la marca, y que se inspiraba en las transformaciones que circulaban por las carreteras de la soleada California. La receta era sencilla, retirar todo lo superfluo de un Big Twin e instalar una horquilla más ágil y estilizada, inspirada en las que llevaban las Sportster Ironhead. Con todo ello, se conseguía un modelo intermedio en el catálogo, con mejores capacidades dinámicas y una estética más moderna. Bueno, me olvidaba de una aportación especial del bueno de Willie G., que no dejó a nadie indiferente y que, por suerte, no duro en versiones posteriores, su colin “Boattail” … ¿en qué estaría pensando?

Super Glide 2026
Como os anunciaba al principio, para este año se van a fabricar 2.500 unidades de la nueva Harley-Davidson Super Glide. Todas ellas numeradas, como se reflejará en una bonita placa situada en la consola central de su depósito de cinco galones. Una moto que retoma la librea en blanco Ónix Perlado, decorada con bandas en rojo y azul; y emblemas similares a los de aquél mítico modelo. Tampoco faltan la profusión de cromados para las partes metálicas, su manillar “mini ape hanger” y los mandos intermedios, todo ello muy de los setenta. Pero, no os confundáis, esta no es una FX de 1971, es una FXD de 2026, con las ventajas que ello supone y que pasamos a desgranar.

Milwaukee-Eight 117
Para empezar, este remake monta un Milwaukee-Eight 117 Classic, que, como su propio nombre indica, cubica 1.923 cc. Un motor que va acompañado de una caja de cambios de seis marchas, una transmisión secundaria por correa, un filtro de aire circular de nueve pulgadas y un sistema de escape dos en uno cromado. Este bicilíndrico a 45 grados y refrigeración por aire es capaz de entregar 98 caballos de potencia a las 4.600 revoluciones; y un par motor de 163 Nm, unas dos mil vueltas antes.

Unas prestaciones más que aceptables para una cruiser, que se hacen más asequibles y seguras gracias a distintas ayudas electrónicas. Entre estas, destacan sus tres modos de conducción (Road, Sport y Rain), que regulan el nivel de intervención de la respuesta del acelerador, el control de tracción y el freno motor, teniendo en cuenta la inclinación de la moto.

Softail/FXD
Como muchos sabréis, con la llegada del mencionado Milwuakee Eight, desaparecían los chasis Dyna o similares, que siempre habían acompañados a la gama intermedia de Harley-Davidson. Esto tiene su razón de ser en la eficiencia de los nuevos cuadros Softail y la necesidad de reducir costes, propia de estos tiempos. Así, la denominación FXD que acompaña a la nueva Super Glide no hace referencia al chasis, ya que este es un Softail.

Este chasis Softail va acompañado de un único amortiguador oculto bajo el asiento, regulable en la precarga; y una horquilla telescópica, con barras de 49 mm de diámetro. Que actúan sobre unas clásicas llantas de radios de 19 y 16 pulgadas, con buje de aluminio y arco cromado. Que van acompañas por unos neumáticos de medidas 100/90 y 150/80, delante y detrás respectivamente, que incluyen un sistema de control de presión. Y dos pinzas de freno, una para cada rueda, de cuatro y dos pistones en el mismo orden, con sistema ABS también sensible al ángulo de inclinación.

Californication
Para acabar y retomando las playas de California, la nueva Harley-Davidson Super Glide mantiene esa línea esbelta, baja y alargada, que nacía en la Costa Oeste. Unas formas que junto al triángulo ergonómico que forman su estrecho y fino asiento, con los mencionados manillar y mandos centrados, invitan a una conducción relajada y tranquila, sin que por ello haya que evitar los viajes o un uso urbano. Además, detalles como la posibilidad de ajustar el recorrido de la maneta del freno o la inclinación del manillar; y lo accesible que es su instrumentación, con un velocímetro analógico y una pantalla multifunción LCD, montados en la consola central del depósito, permiten disfrutar de este guiño al pasado sin renunciar a las comodidades del presente.

