La Royal Blood es la moto con la que El Lobo Cycles ganó el premio a la Mejor Moto del MBE Verona en 2026. Un chopper que combina un motor S&S Knucklehead con un chasis artesanal … y muchos, muchos buenos detalles.

Motor Bike Expo
Muchos constructores de motos artesanales no creen en los concursos como el que se celebra todos los años en el Motor Bike Expo de Verona… allá cada cual. La verdad es que sin ellos el trabajo de muchos de estos constructores no se conocería y eso sería una auténtica pena, como demuestra la moto de la que nos vamos a ocupar, la Royal Blood de El Lobo Cycles. Un exquisito chopper que se llevó el premio a la Mejor Moto del MBE 2026.

El Lobo Cycles
Como nos decía Ritch (Operations Manager de El Lobo Cycles), ellos son un negocio de choppers integral. Y es que en este taller afincado en Copdock, condado de Suffolk, se encargan desde la creación integral de una moto, abarcando fabricación y pintura; hasta el mantenimiento y venta de repuestos. Su equipo, formado por cinco enamorados de las motos, Joe, George, Panda, Paul y el mencionado Ritch; y dos preciosos Rhodesian Ridgeback, hacen de la artesanía y la precisión su hilo conductor, colaborando con otros artesanos de la zona para crear alguno de los choppers más espectaculares que hemos visto en los últimos tiempos. Motos, que además de para atraer las miradas están hechas para rodar.

Shovel Chopper
Para empezar, el chasis de la Royal Blood es una reinterpretación del Shovel Chopper de doble cuna con basculante de El Lobo Cycles. Un cuadro fabricado artesanalmente en un banco para chasis CT Newman, que, junto a su basculante, tiene la particularidad de combinar tubos de acero, en este caso pintados en un bonito color rojo; con brillantes piezas fundidas de acero inoxidable, creadas en colaboración con Hardtail Choppers. También es remarcable el kit que se ha instalado para rebajar la posición del asiento. Una pieza proyectada junto a Jeff Cochran, de Speedking, y que permite obtener una posición de conducción más baja.

Artesanía
Como os decíamos, en El Lobo Cycles están obsesionados con el trabajo artesanal interno, ese que diferencia a un constructor de motos custom de un mero comprador de piezas. Un ejemplo es la preciosa horquilla de la Royal Blood. Una pieza montada con un ángulo de 30 grados, que combina el dorado de sus barras y torretas con el acabado plateado del resto de componentes. Entre los que tenemos una versión de las tijas que popularizo el gran Indian Larry. Y completando el apartado suspensiones dos eficientes amortiguadores Bitubo WMB0, anclados al chasis sobre los mencionados soportes de acero inoxidable.

Invader & Sprotor
Tampoco en el apartado ruedas, falta la artesanía y la producción interna. Así, encontramos dos llantas de acero inoxidable de cinco brazos, estilo Invader, de medidas muy chopper: 21 y 16 pulgadas. Que van calzadas con neumáticos Shinko E270 de aspecto muy vintage. Y junto a estas y haciendo gala de la capacidad técnica que tiene este taller inglés, tenemos un novedoso sistema de frenos integrados, denominados Sprotor, en los que el disco y las pinzas forman un único conjunto. Y que, en el caso del trasero, además, incluye la corona de la transmisión secundaria por cadena de la Royal Blood… ¡ingeniería fina, fina!

S&S Knucklehead
Una vez conocido el cuadro de la Royal Blood, es hora de hacer lo mismo con su propulsor. Como era de esperar en un proyecto de esta envergadura, se ha optado por uno de los mejores motores que hay en el mercado para un chopper de estas características: un S&S Cycle Knucklehead KN93. Un bicilíndrico de la vieja escuela, con una capacidad de 93 pulgadas y una cubierta de engranajes Generator 420 CAM, fabricada en aluminio fundido. Que gracias a la original forma de su sistema de escape artesanal 2 en 2, queda totalmente a la vista. Y sobre esta, un clásico carburador Super-E combinado con un filtro de aire Stealth y su eficiente entrada de aire redondeada, ambos también proporcionados por la firma de Viola (Wisconsin).

Completando a este bonito “big-twin”, tenemos una transmisión Baker, 6 en 4, con un patrón de cambio N1. Lo que quiere decir que el punto muerto se encuentra abajo del todo. Sobre la que actúa un embragué con accionamiento por líquido de Tech Cycle Performance. Mismo fabricante que ha proporcionado la primaria por cadena y sin cubierta, que aparece en el lado derecho de la moto… ¡solo para valientes!
Minimalismo
Para ir acabando, pasemos a la carrocería de la Royal Blood. Esta está compuesta por un estrecho depósito gasolina tipo “sportster”; otro para el aceite fabricado en aluminio, que también acoge la batería Antigravity de esta moto; y un guardabarros trasero bien pegadito a la rueda. Todo ello fabricado por el equipo de El Lobo Cycle, salvo el guardabarros, que es de americana Led Sled. Esta minimalista carrocería Old School, va cubierta de una impresionante pintura rojo diablo, con un “flaming” hecho con hojas de oro y un logo personalizado.

Por último, deciros, que tanto el manillar, por el que discurre todo el cableado oculto; las estriberas de acero inoxidable, donde encontramos un cilindro maestro de ISR para el freno trasero; y la pata de cabra, son de fabricación propia. A los que hay que sumar otras piezas en las que se ha colaborado con otros artesanos para conseguir el mejor de los resultados. Como ha sido el caso del asiento, encargado a East County Customs; o los mandos y puños del manillar, en los que se contó con Demeanour Customs. En resumen, un CHOPPER con mayúsculas.

