La Triumph Speed Triple 1200 RX 2025 es la respuesta británica a la escalada de prestaciones y componentes que estamos disfrutando en el segmento de las hypernaked de gran cilindrada.

RX vs Daytona
Como sabrán los seguidores de la marca de Hinckley, desde hace tiempo Triumph ha dejado de comercializar deportivas carenadas de grandes prestaciones, quedando el “apellido” Daytona únicamente para la nueva 660, que podemos denominar una deportiva de entrada. Este vacío ha sido ocupado por sus cada vez más capaces Street Triple y Speed Triple, con versiones como la Moto2 o la RR que se convertían en la punta de lanza de la firma inglesa. Para este 2025, tras remozar su 1200 RS y desaparecer del catálogo la mencionada RR, los ingenieros de Triumph nos deleitan con una nueva serie limitada a 1.200 unidades para todo el mundo: la Speed Triple 1200 RX. Unas siglas que no veíamos desde hace algunos años y que nos ponen en sobre aviso del tipo de moto al que nos enfrentamos.

183 caballos
La nueva Triumph Speed Triple 1200 RX, como no podía ser de otra manera, monta un tricilíndrico en línea de 1.160 cc. Un compacto y ligero propulsor, que gracias a su revisada estrategia de equilibrado del cigüeñal se muestra más cómodo y aprovechable. Entregando, como en el caso del modelo estándar, 183 caballos de potencia y 128 Nm de par motor, a 10.750 y 8.750 giros respectivamente.
Como era de esperar en una serie limitada como esta, tenemos algunas “chuches” de las buenas. Una de ellas es un precioso silenciador Akrapovič de color negro mate, con el logotipo grabado a láser. Una elegante y ligera pieza fabricada en titanio, que incluye un embellecedor final y la tapa para la válvula de escape, ambos en fibra de carbono; junto a un soporte también de titanio. Esta delicatessen está disponible también para aquellos que quieran completar su RS de 2025, con un coste sin montaje de 1.800 €.

Electrónica a la altura
Siguiendo con el apartado motor, pero ya en el aspecto electrónico. Este modelo monta cinco modos de conducción: Rain, Road, Sport, Track y Rider, que ofrecen distintos niveles de entrega de potencia y tacto del acelerador. Así como de asistencia de los sistemas de control de tracción, elevación de la rueda delantera, freno motor, deslizamiento en frenada (solo en modo Track) y ABS. Todo ello con múltiples opciones de personalización y siempre apoyado por los datos de inclinación de la moto que ofrece su unidad de medición inercial (IMU) de seis ejes.

Otros gadgets que incorpora este modelo son el sistema de cambio rápido (Triumph Shift Assist), que permite subir o bajar marchas sin usar el embrague… siempre dentro de un rango de revoluciones del motor. El control de crucero, no olvidemos que es una moto diseñada también para su uso en carretera y este sistema se agradece en trayectos largos. El aviso de frenada de emergencia, que gracias al parpadeo de la luz de freno alerta a otros usuarios despistados de nuestra maniobra. Y el cómodo sistema de arranque, bloqueo de la dirección y apertura del tapón del depósito de gasolina sin llave (keyless).

Öhlins SD EC
Tampoco la parte ciclo de la Triumph Speed Triple 1200 RX deja a nadie indiferente. A pesar de ser prácticamente la misma que la del modelo “normal”. Está compuesta de una efectiva combinación de chasis de doble viga y basculante monobrazo, ambos de aluminio. Unas suspensiones semiactivas Öhlins, gestionadas por el sistema Smart EC3 de última generación, con una interfaz de ajuste basada en objetivos (OBTi). A las que se ha unido un amortiguador de dirección también electrónico, llamado Öhlins SD EC, con un diseño presurizado que evita las posibles holguras.
En cuanto al resto, también se mantienen las ligeras llantas de la RS, calzadas con los pegajosos Pirelli Diablo Supercorsa SP V3. Además de su equipo de frenos, con pinzas Brembo Stylema y una exquisita bomba de accionamiento Brembo MCS para el tren delantero. Una parte ciclo prácticamente inmejorable, si nos ceñimos a motos con matrícula.

La conectividad que no falte
Otro aspecto que comparte la familia Speed Triple es su instrumentación TFT de 5 pulgadas, su joystick de cinco direcciones y sus piñas retroiluminadas. Que permiten, además de las acciones comunes a todas las motos, usar el sistema de conectividad propio de la firma británica, el llamado My Triumph. Donde podemos disfrutar de una práctica navegación por símbolos; y acceder mediante Bluetooth a nuestro smartphone y por tanto a las llamadas, mensajes y música que este.

Ergonomía más deportiva
Si hasta ahora todo lo visto es más o menos similar a lo que nos ofrece la RS, no es así en el apartado ergonómico, donde se ha apostado por una posición de conducción más deportiva. Para ello, se ha montado una tija superior de aluminio mecanizado, sobre la cual encontramos dos semi-manillares. Que bajan la posición de las manos en 69 mm y la adelantan en 52 mm. Junto a estos, tenemos también unas estriberas posicionadas 14,5 mm más arriba y 25,5 mm hacia atrás. Por último, un asiento específico, con el logotipo del modelo en relieve, nos invitan a hacer una conducción más dinámica.

RX
Antes os mencionábamos los 1.800 € que cuesta el silencioso con su soporte, pues para ahorraros hacer cuentas, deciros que la diferencia de precio entre la Triumph Speed Triple 1200 RX y la RS es de solo 1.500 €. Una cifra por la que además de los mencionados escape y elementos ergonómicos, tendremos una pintura especial en color “Performance Yellow”, con detalles en gris granito y blanco; gráficos específicos con el nombre del modelo; una tapa para el colín; varias piezas fabricadas en fibra de carbono, como el guardabarros delantero y las tapas laterales del radiador; una ligera batería de iones de litio…; y cómo no, el gusto que da saber que llevas una serie limitada.

